Coincidiendo con la efeméride, el 21 de abril se celebró en el municipio madrileño un acto en homenaje, que ha servido como punto de partida para todas las acciones de conmemoración que se realizarán durante el año.

400 años del descubrimiento de las Fuentes del Nilo Azul

España celebra el 400 aniversario del descubrimiento de las Fuentes del Nilo Azul, un hallazgo realizado por el jesuita y misionero español, Pedro Páez Jaramillo en 1618.
27/04/2018

Se trata de un hecho desconocido para muchos, que el ayuntamiento de Olmeda de las fuentes, su pueblo natal, se ha propuesto promover con motivo del IV centenario para dar a conocer entre la ciudadanía la figura y la hazaña de Pedro Páez.

Coincidiendo con la efeméride, el 21 de abril se celebró en el municipio madrileño un acto en homenaje, que ha servido como punto de partida para todas las acciones de conmemoración que se realizarán durante el año.

Al evento acudieron varias personalidades de Etiopía, donde aún hoy en día, Pedro Páez es un personaje de gran afecto popular. La jornada contó con el hermanamiento entre los dos países y más concretamente entre Olmeda de las Fuentes y Gorgora, localidad etíope en la que se encuentran enterrados sus restos.

En el contexto del encuentro se presentó la iniciativa “Pedro Páez entra en la universidad”, desarrollada por los profesores Francisco García del Junco de la Universidad de Córdoba y Yolanda Cabrero Ortega de la UNED, y los asistentes pudieron degustar comida etíope y española, además de disfrutar de todo un hermanamiento entre culturas, a través de bailes típicos y la tradicional ceremonia del café del país africano.

El gran viaje de Pedro Páez

Nacido en 1564, Pedro Páez ha pasado a la historia, no solo como el primer europeo que llegó a las fuentes del Nilo Azul, sino también por haber sido el primero en cruzar la región de Hadramaut, un antiguo sultanato en la península arábiga, junto con el también español Antonio de Monserrate.

Justo cuando se producía la ansiada unión dinástica entre España y Portugal, un jovencísimo Pedro Páez que contaba con tan solo 16 años viajó hasta la Universidad de Coimbra para comenzar sus estudios. Dos años después volvió a España para continuar con ellos en Belmonte (Cuenca) de la mano de la compañía de los jesuitas, orden en la que ingresó poco después.

Durante su estancia, la Compañía de Jesús comenzó una enorme labor misionera en África y Asia, la cual se vio espoleada por los intereses del rey Felipe II.

Prisionero de los turcos

A la edad de 24 años, Pedro Páez partió hacia Goa, en la India, donde los jesuitas poseían uno de sus principales centros en el continente asiático. Páez no volvería a pisar tierra española y poco después se embarcaría por primera vez hacía Etiopía acompañado por el padre Antonio de Monserrate.

Ambos recorrieron la costa de la India y surcaron el estrecho de Ormuz. Tras soportar ataques piratas y tempestades, finalmente fueron capturados por los turcos y conducidos a Dhofar, en Omán. Recorrieron el desierto luchando contra el hambre, la sed y las tormentas de arena hasta llegar a Saná, capital de Yemen, donde fueron unos de los primeros europeos que probaron el café. Allí pasaron encarcelados siete años, tiempo que Páez aprovechó para aprender persa y árabe.

Tras el pago de su rescate por orden del propio rey Felipe II, Pedro Páez y Antonio de Monserrate regresaron a Goa. Páez volvió a intentarlo por segunda vez logrando atravesar el Mar Rojo disfrazado de armenio y llegando hasta la ciudad etíope de Fremona en 1603.

Ya en su nuevo hogar, se propuso convertir a la fe católica a todo un país que procesaba el cristianismo ortodoxo. Para ello se dedicó en cuerpo y alma a la tarea evangelizadora, pero también al estudio de sus lenguas y costumbres.

Consejero del emperador Susinios

Solo un año más tarde accedió a la corte del emperador Za Dengel, quien quiso implantar en su reino la fe católica. Pero su decisión provocó una revuelta que terminó con su derrocamiento. Páez siguió con su misión y rápidamente se posicionó como el consejero personal de su sucesor, el emperador Susinios.

En una de sus expediciones, el 21 de abril de 1618, se produjo el gran acontecimiento. Pedro Páez llegó a unos 100 kilómetros al sur del lago Tana donde descubrió el nacimiento del Nilo Azul, 152 años antes de que el explorador escocés James Bruce llegara al mismo lugar.

Pedro Paéz ya lo había dejado escrito en su libro “Historia de Etiopía”, en el cual analizó los antiguos textos y las crónicas reales etíopes. Murió en 1622, probablemente a causa de la malaria. Pero no sin antes hallar el origen del Nilo Azul y construir una iglesia en las orillas del lago Tana, lugar donde se encuentra su tumba.